Pillola estratta del Disruptive Talks S01E03. Ascolta l'episodio in Audio Podcast.
[Este enfoque pretende ser complementario a la discusión que tuvimos con Giacomo Ciarlini, Jefe de Contenido y Educación de DataPizza, su questa pagina o nel episodio S01E03 del podcast]

La industria de los semiconductores se ha convertido en los últimos años en uno de los principales campos de batalla de la competencia geopolítica y económica entre las superpotencias mundiales. Lo que está en juego no es sólo el control de un mercado valorado en más de 500 mil millones de dólares, sino el liderazgo tecnológico en sectores clave como la inteligencia artificial, 5G, las computadoras cuánticas y muchos otros.

En un mundo cada vez más digital, la capacidad de diseñar y producir los chips más avanzados es fundamental para la seguridad nacional, el desarrollo económico y el progreso científico de todos los países. Por eso Estados Unidos, China y Europa están invirtiendo masivamente en este sector con planes por valor de decenas de miles de millones de dólares.

El equilibrio de poder en la industria de los semiconductores se ve ahora desafiado por el ascenso de China y las contramedidas estadounidenses. Washington teme que Beijing erosione el liderazgo tecnológico estadounidense y limite la exportación de tecnologías avanzadas. Una nueva guerra fría tecnológica está en marcha.

Hoy analizaremos los orígenes y la dinámica de esta batalla por el control de los chips, examinando los actores clave, los movimientos estratégicos y el impacto que esta competencia tendrá en la innovación y el futuro geopolítico.

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¿Qué son los semiconductores y por qué son tan importantes?

Los semiconductores, comúnmente llamados chips o microchips, son los componentes electrónicos que forman la base de la mayoría de los dispositivos tecnológicos modernos. Están hechos de materiales semiconductores como silicio, germanio, arseniuro de galio y contienen circuitos integrados miniaturizados que procesan y procesan datos y señales.

Se encuentran en todas partes: teléfonos inteligentes, ordenadores, electrodomésticos, coches, sistemas industriales y militares. Son esenciales para la economía digital y permiten tecnologías clave como la inteligencia artificial, el 5G y el Internet de las cosas.

Su importancia estratégica deriva de varios factores:

  • Son indispensables para casi todos los productos modernos de alta tecnología.
  • Su producción requiere muy altas capacidades e inversiones en I+D.
  • Su oferta es rígida, se necesitan años para abrir nuevas fábricas.
  • Permiten innovaciones en sectores clave como la inteligencia artificial, la computación en la nube y la robótica.

Por todo ello, el control de la producción de los semiconductores más avanzados se ha convertido en un campo de batalla entre superpotencias como Estados Unidos y China.

Una competencia entre superpotencias

La batalla por el control de la producción de los chips más avanzados se ha convertido en un campo de batalla entre superpotencias como Estados Unidos y China. Está en marcha una verdadera guerra comercial tecnológica, con limitaciones mutuas a las exportaciones y miles de millones de inversiones de ambos lados para ganar liderazgo en este sector estratégico.

El objetivo es asegurar el dominio en la capacidad de producción de semiconductores de última generación, componentes esenciales para una multitud de tecnologías militares y civiles. Lo que está en juego es la hegemonía tecnológica global en las próximas décadas.

Veamos una cronología de los principales movimientos en esta guerra comercial de alta tecnología:

  • Diciembre de 2020: Estados Unidos incluye en la lista negra a SMIC y otras empresas chinas, prohibiéndoles efectivamente exportarles tecnologías de chips avanzadas.
  • Febrero de 2021: el presidente Biden extiende la orden ejecutiva de Trump que prohíbe las inversiones estadounidenses en empresas chinas relacionadas con el ejército.
  • Abril de 2021: Estados Unidos introduce nuevos controles para limitar la exportación de software y tecnologías de semiconductores a determinadas empresas y entidades chinas.
  • Octubre de 2021: Washington impone más restricciones a la exportación de maquinaria y equipos de fabricación de chips a gigantes chinos como SMIC.
  • Junio de 2022: China responde adoptando una ley que amenaza con limitar las exportaciones a Estados Unidos de tierras raras, materiales esenciales para la producción de chips avanzados.
  • Octubre de 2022: Estados Unidos promulga amplios controles de exportación de tecnología para limitar el acceso chino a los chips más avanzados.
  • Noviembre de 2022: Washington presiona a aliados como Japón y Países Bajos para que impongan restricciones similares a las exportaciones de maquinaria a China.
  • Enero de 2023: Países Bajos confirma la introducción de controles estrictos sobre la exportación de maquinaria para fabricar chips a China.

Los actores en el campo.

La industria mundial de semiconductores involucra a varios actores clave, cada uno con un papel específico dentro de la compleja cadena de suministro de fabricación. Analicemos los principales actores de esta batalla por el liderazgo tecnológico.

Taiwán es el corazón palpitante de la fabricación mundial de chips, sede de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), líder indiscutible en la fabricación por contrato de semiconductores de última generación. TSMC posee más de 50% de participación en el mercado de fundición de semiconductores y es un proveedor clave de gigantes tecnológicos como Apple, Nvidia, Qualcomm y AMD. Estados Unidos teme que una posible invasión china de Taiwán pueda alterar el suministro mundial de chips, dado el dominio manufacturero de TSMC en la isla.

El Estados Unidos dominan el diseño y comercialización de chips avanzados, con líderes de la industria como Intel, Nvidia, Qualcomm, AMD y Micron Technology. Sin embargo, su capacidad de producción nacional es limitada. Por este motivo, EE.UU. ha impuesto restricciones a la exportación de tecnologías avanzadas a China, para mantener su ventaja competitiva, y está invirtiendo miles de millones de dólares para reactivar la producción nacional de semiconductores.

El Japón destaca en la producción de materiales químicos avanzados como el polisilicio necesarios para fabricar los chips más innovadores. Además, junto con EE.UU. y Países Bajos, domina el mercado de software de diseño de semiconductores, con empresas líderes como Synopsys, Cadence y Mentor Graphics.

EL Países Bajos albergan a ASML, la única empresa del mundo capaz de producir la compleja maquinaria de litografía EUV, esencial para crear los chips más avanzados. Los Países Bajos también han impuesto restricciones a la exportación de estas máquinas a China, bajo presión de Estados Unidos.

Allá Corea del Sur, con gigantes como Samsung y SK Hynix, es otro gran fabricante de semiconductores, especializado en memorias DRAM y NAND Flash. Samsung es el mayor fabricante de memorias del mundo y posee más de 70% del mercado de chips DRAM.

Allá Porcelana Depende en gran medida de las importaciones de chips producidos en Taiwán, Corea del Sur y Japón. Está invirtiendo fuertemente con subsidios estatales para desarrollar una industria nacional de semiconductores y reducir la dependencia extranjera, pero aún tiene que cerrar una brecha tecnológica significativa con los líderes de la industria.

El impacto en la inteligencia artificial

Los chips más avanzados, como los producidos con tecnología de 5 nm e inferior, son indispensables para entrenar sistemas avanzados de inteligencia artificial, ejecutar algoritmos informáticos cuánticos y aumentar la seguridad de la cadena de bloques mediante una mayor potencia informática para la minería.

La escasez de estos chips de última generación está frenando el desarrollo de la IA, que requiere una enorme potencia informática para entrenar modelos cada vez más complejos con grandes cantidades de datos. Estados Unidos limita las exportaciones de chips avanzados a China en un intento de contener su auge tecnológico en IA, mientras que China está invirtiendo fuertemente para desarrollar una industria nacional de semiconductores avanzados y reducir su dependencia de proveedores extranjeros.

La Unión Europea también pretende reforzar su soberanía tecnológica y productiva en el sector de los chips a través de la Chip Act, que movilizará más de 43.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas. El objetivo es apoyar la investigación, fortalecer la capacidad productiva y atraer inversiones para competir con Estados Unidos y Asia.

En conclusión, la batalla geopolítica por el control de la producción de los chips más avanzados corre el riesgo de fragmentar el mercado global y frenar la innovación tecnológica. El equilibrio de poder en este sector estratégico será decisivo para el futuro no sólo de la inteligencia artificial, sino también de otras tecnologías punteras como los ordenadores cuánticos y el blockchain.

¿Te interesa el tema? Le recomiendo que escuche nuestra conversación con Giacomo Cialdini, director de contenido y educación de DataPizza, quien exploró el tema en profundidad.


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